Introducción
La práctica de establecer precios que transfieren la propiedad de bienes, servicios, intangibles o productos financieros entre empresas relacionadas que distan de los precios de mercancías que se pactarían con partes independientes existe en el mundo desde que se inició el crecimiento y desarrollo de los grandes grupos multinacionales. E.A. Camman, en su libro “Interdepartmental Profits” publicado en la Unión Americana en el año de 1929, decía:
“Las empresas multinacionales transfieren bienes y servicios a precios que difieren de los precios de mercado, este no es un problema académico, en todo caso se trata de un problema de orden práctico (contable) y es un problema que se ha incrementado sensiblemente en los últimos años como resultado de la expansión de la industria y sus diversas combinaciones”.
Una problemática que se veía venir
Camman, desde aquel entonces ya veía esta problemática como algo que afectaría la integridad de la información financiera, pero más aun como un problema complejo que tendría un crecimiento desmedido y explosivo. Desde el siglo XIX, esta problemática se registró con gran fuerza en la Gran Bretaña, principalmente en la industria textil, cuando las empresas Británicas realizaban operaciones con Escocia.
Surgieron los paraisos fiscales
Una vez concluida la segunda Guerra mundial, la expansión de las Multinacionales de la Unión Americana sobre Europa y Asia fue impresionante, el plan Marshall las llevó a todo el mundo; Telefónicas, petroleras, mineras, generadoras de energía eléctrica, entre otras, se instalaron por todo el globo, esto llevó consigo el antiguo problema pendiente de resolver, el problema de la manipulación de los precios, éste problema generaba una fuerte manipulación de la información financiera, pero lo que es aun más grave, las bases tributarias migraban de país en país buscando tasas de tributación fiscal siempre más bajas, paralelamente surgen los llamados Paraísos Fiscales como Gran Cayman y Aruba entre otros, y la mezcla de la manipulación de los precios, aunada a los regímenes de nula imposición fiscal, acabó por deteriorar las bases impositivas de los países más desarrollados del mundo.
Un punto de vista más analítico
Durante los años sesentas, la investigación en estos temas fue aun más incisiva, uno de los estudios que trascendió fue la investigación que presento el profesor David Solomon en 1965, titulado “Comprehensive Study of Divisional Performance Measurement”, Solomon buscó incorporar modelos matemáticos con objeto de encontrar un punto óptimo en el uso de los recursos, con ciertas capacidades de producción, mediante el uso de los precios de transferencia.
Nace una ley
Fue hasta la década de los ochentas y principios de los noventas que éste problema se estudió a fondo, la OCDE (la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica), jugó un papel importantísimo y publicó en el año 1979 su estudio titulado “Transfer Pricing and Multinational Enterprise” con lo que daba a conocer los efectos nocivos que generaba la manipulación de los precios de transferencia. En 1984, publicó un estudio que apoyaba al anterior titulado “Free Taxation Sigues about Transfering Prices”. En 1993 la OCDE publicó la propuesta de regulación de Estados Unidos de América y finalmente para 1995 publicó la guía de aplicación de los precios de transferencia titulada “Transfer Pricing Guideline for Multinational Enterprise and Taxation”, la cual se ha venido actualizando cada año, siendo que la mayoría de los marcos regulatorios fiscales de los países la citan dentro de sus respectivas legislaciones como parte de las obligaciones que deben cumplir las empresas que operen en sus distintos territorios.
La Guía publicada por la OCDE norma entonces la forma en que las empresas multinacionales y las nacionales relacionadas deben trasladar bienes, servicios y arrendamientos entre sí, y también la forma en que las autoridades fiscales deben actuar en el caso en que estas empresas manipulen dichos precios.
El impacto en México
México adopta estas reglas en nuestra legislación fiscal a partir de 1997, sin embargo el impulso dado por el Servicio de Administración Tributaria fue tangencial. Con la entrada del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), el régimen cobra vital importancia, pues el SAT sabe muy bien que la única manera de lograr tasas incrementales de tributación es lograr que los contribuyentes internos no manipulen los precios, por lo que se ha convertido para la autoridad en un asunto de especial cuidado y atención.